BIOCONSTRUCCIÓN:
La Bioconstrucción
es un proceso constructivo integrador que recurre a técnicas
constructivas tradicionales y aplica los conocimientos científicos más recientes que relacionan
la salud y el medio ambiente con el proceso constructivo.
Una concepción global, ecológica y económica
de la relación existente entre la edificación,
el medioambiente y la salud de los seres vivos.
El sector de la construcción,
hoy por hoy, es uno de los sectores económicos menos
respetuosos con los aspectos medioambientales. El acto de
construir ó edificar genera un gran impacto ambiental
con el consecuente deterioro ecológico y paisajístico
del medio que nos rodea. La bioconstrucción persigue
minimizar este impacto en la medida de lo posible, favoreciendo
un desarrollo sostenible que no agote los recursos del planeta
en detrimento de la calidad de vida de las generaciones
futuras. La bioconstrucción viene a ser el resultado
de la toma de consciencia que cada uno realiza tras reconocer
cual es su participación en esta realidad, una verdadera
toma de responsabilidad, resultado de la cual podemos regular
los recursos que empleamos en conseguir un hábitat
que puede ser más saludable, permaneciendo en armonía
con el entorno natural y creando un futuro más humanizado.
Este acto de construir
no podemos limitarlo a las tareas de obra, también
podemos hablar de construir personas. Los aspectos sáciales
que rodean al sector de la construcción no pueden
dejarnos impasibles. Los derechos sociales y la seguridad
y salud en las obras son prioridades, más que en
cumplimiento formal, en la conciencia de que solo podemos
mejorar nuestra calidad de vida de forma perdurable si lo
hacemos individual y colectivamente.
El edificio, que nos
procura cobijo y abrigo, puede llegar a actuar como nuestra
tercera piel, permitiendo que los organismos vivos que lo
habitan recuperen de manera natural el equilibrio interior
tan necesario para poder resistir, saludablemente, los envites
de la sociedad moderna. Llegando a ser el proceso constructivo
un verdadero acto creador, constructor de un hábitat
sano que de cobijo a la vida sensible.
De esta manera el gasto
producido en vivienda puede llegar a convertirse en una
verdadera inversión en salud y futuro.

¿CÓMO ENTENDEMOS LA ARQUITECTURA?
Este tipo de arquitectura se ha denominado
de muchas formas: Bio-arquitectura; Eco-arquitectura; Arquitectura
ecológica; Arquitectura consensuada; Arquitectura
sensible; etc. Consideramos que lo más importante
no es nombre con el cual podemos diferenciar nuestro buen
hacer sino, más bien,“la visión”,
lo más amplia posible, de las relaciones que interactúan
en un proyecto. Llegar a ver el edificio como un ser vivo
que se relaciona con su entorno y sus moradores, todos ellos
sensibles a cada una de nuestras decisiones y acciones.
Por eso apostamos por diseñar y construir un hábitat
vivo que de cobijo a la vida sensible.
Los términos “eco”
y “bio”, aún no siendo necesarios, no
están de más, diferencian la visión
que el arquitecto aporta, más global, más
holística y, al fin y al cabo, más consciente
de dar servicio a la vida a través de los seres vivos.
Sirven para diferenciar un servicio que relaciona, en el
proceso de diseño, los aspectos constructivos con
otros aspectos: medioambientales, anímicos e incluso
espirituales. Todo ello dependiendo de la propia concienciación
y sensibilidad del arquitecto.
Cada diseñador recurre a sus
propias fuentes de inspiración, condicionadas por
la definición de su gusto, su propia personalidad,
su formación y su experiencia profesional. Estas
fuentes de inspiración, en nuestro caso, se buscan
en un orden natural, donde la razón o la técnica
se integran en una acción consciente, pasando a ser
a herramientas al servicio de la evolución de la
vida.
Intuición, respeto, compromiso,
responsabilidad y amor son valores que se reflejan en nuestro
diseño arquitectónico.
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